Concurso #34

Una vez más, Las historias convoca a su concurso mensual. Los interesados pueden comenzar observando esta imagen:

Instrucciones:
1) Suponer que esta imagen ilustra una historia.
2) Imaginar cuál es esa historia: qué está pasando allí, qué momento se anuncia, por qué, quiénes están allí, qué hacen.
3) Escribir la historia, en forma de cuento brevísimo (minificción), en los comentarios de esta misma nota.

El ganador de cada mes será elegido tomando en cuenta la opinión de quienes decidan opinar, y recibirá un trofeo virtual. (Los concursantes deben dejar una dirección válida de correo electrónico, para poder recibir su premio.) La fecha límite para hacer propuestas es el 24 de agosto.

Quedan invitados…

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57 comentarios

  1. En aquél lejano muelle de Alaska la anciana inuit ataviada aún en su ropa de ciudad, espera la barca que la llevará a la eternidad. El Dios Naturaleza, tomando forma aquí de pelícano, se aleja de su actividad pesquera matinal para decirle:

    – A partir de aquí estás sola. Te esperan tiempos inmóviles y caminos grises, pero nos veremos de nuevo, ten fe.

    Ante el mutis nervioso de la anciana que sólo mira el mar, el pelícano se atreve a preguntar:

    – Mientras tanto, ¿tienes alguna pregunta sobre la vida, sobre Mí?

    La anciana sale del pequeño trance horizontal, fija su mirada en los ojos del ave Dios, suspira y pregunta:

    – Y tú…¿vas al súper o al Cielo?

  2. Odiseo hijo de la chingada, ya regresa a devolverme la palabra que dí empeñada el día que te embarcabas para Troya – te esperaré, – dije – hasta que regreses -, ¡pendeja!, nada más a mí se me pudo ocurrir.

    Ya estoy hasta la madre, tres mil quinientos años de tejer chambritas y deshacerlas por la noche, de venir a platicar con los pelícanos y espiar el mar a ver si ahora sí vuelves.

  3. Si todo fuera tan sencillo como eso…

    Y la anciana extendió sus alas y alzó el vuelo…

    Los demás nos hemos de quedar a esperar…

  4. Final feliz

    Sin encontrar aún a su príncipe, cansada de besar sapos, la princesa se retiró.
    Consiguió una casita junto al mar, decidida a estar sola en su vejez.
    Pero una fresca mañana, la princesa salió al malecón y se encontró ahí con un hombre y un ave.
    Ella los miró y descubrió en ambos un resplandor azul.
    Es su última oportunidad, dijo, mientras se sentaba entre ellos. Cerró los ojos, alistó los labios y esperó.

  5. Ése día salí de mi casa decidida a enfrentar al ave, me senté en la banca donde siempre descansaba, esa banca que otrora había sido sólo para mí. La mire directo a los ojos – lárgate – le dije, la maldita no se movió.

  6. Ahora no importa el dolor, querida, causado o sufrido. Tomas tu abrigo y una hielera con comida, quizá previendo un gran viaje, y por fin lo vemos desplegar las alas pardas, llevándonos hacia el mar, hacia donde se construyen los sueños…

  7. LA SANGRE DEL PELÍCANO

    La dama del muelle pasó su vida buscando la sangre del fenix para obtener la inmortalidad; pero el ave nunca quiso mostrar su plumaje de fuego, y el invierno apagó toda esperanza de encuentro.

    Con el tiempo, ella supo el secreto del pelícano, criatura de resurrección. Sin embargo, al estar frente a él, la dama olvidó el lenguaje de la juventud, dejando a un lado el anhelo de vivir.

  8. Dulce espera- Miguel Dorelo

    -Chateando con una amiga, me enteré que el la India y en España hubo casos de mujeres de más de cincuenta que lo lograron – dijo la anciana.
    -No, es no. No insistas -contestó el pelícano -tengo instrucciones precisas; ve y hazle compañia, fueron las ordenes que me fueron impartidas.Tú ya tienes setenta.
    -Pues, no es justo. No señor -vuelve y dile que no estoy de acuerdo para nada.
    Su marido, de espaldas, suspiró resignado.
    -Volvamos a casa, Elsa -dijo en voz baja -te dije que era imposible.
    -Pues no; que una también tiene sus derechos, y ningún dios caprichoso va a poder conmigo. Quiero tener mi primer hijo.
    Miró al pobre animal directamente a los ojos y acotó:
    -A la cigüeña, dije que esperaba, no a ti, pajarraco feo. Vas y se lo dices.
    Esta vez, el suspiro salió del pico del animal, quien resignado, se preparó para emprender vuelo.

  9. Luisa y Sofía

    Luisa vivía ya sola, después que sus hijos se marcharan. Todos habían dispuesto ya de su cuantiosa herencia y nunca la visitaban. Por ello Luisa decidió anunciarse en una página de internet en búsqueda de pareja; a su anuncio habían respondido cientos de personas. Sofía, una joven muy bella atraída por la ambición, pues Luisa era viuda y adinerada, la citó en aquel muelle, platicaron largo rato y Luisa quiso besar a Sofía; Cerro sus ojos y largo rato espero un beso que nunca llegó; a cambió un pelicano se convirtió en su mascota.

  10. La gente del pueblo se pitorreaba diciendo que no sabían si la mujer parodiaba al ave o era el ave quien imitaba a la mujer.

    Pero sólo Julián pudo sacar provecho de la situación; fue él quien concibió el cuento del marido muerto reencarnado en ave que, con rutina casi religiosa, iba cada tarde a tomar el sol con su mujer.

    Julián se hizo de una modesta fortuna contando su historia a los turistas.

    La gente del pueblo no cupo en su hilaridad cuando el ave puso un huevo.

  11. EL MUELLE DE SAN BLAS
    Como todas las mañanas de los últimos treinta años bajó hasta el muelle, caminó hacia el final del espigón y se sentó a esperar. Con los ojos cerrados escrutaba el horizonte en busca de aquel barco que le devolviera al marino aventurero que se había llevado su juventud.

    El sol la abrigaba de la fría brisa que mecía su pelo níveo, otrora rubio e incandescente. “La loca”, como la llamaban en el pueblo, no miraba, se limitaba a imaginar el regreso, sus ojos claros ya no podían tolerar los rebotes de la luz en ese azul profundo que solo le devolvía ilusiones.

    Un aleteo de plumas y un delicado perfume la volvieron de su trance. Allí estaba él, a su lado, silencioso como entonces, tal vez no como ella lo recordaba, pero sin dudas era él, ¿Quién más vendría de esa manera al punto de encuentro pactado hace tantos años? Tomó el pelícano entre sus brazos y se alejó con una sonrisa de satisfacción.

  12. –Espejito, espejito, si sigues en ese plan
    algún día, por mamila, te romperán.
    — Reina mía, te lo juro por mi madre, mi padre y mis abuelos.
    Ésto que te muestro es lo único que veo…

  13. Restupefacto.

    Silverio ya tenìa mucho en el muelle. Gran cosa, nada; hijo, nieto, sobrino, bisnieto, chosno de pescadores. En su familia hubo sòlo un cantante de fox trot y un acròbata, hace ya. En realidad a nadie le importaba un carajo la vida de Silverio, y a èl mismo no le importaba un carajo la vida de los demàs. Quizàs fue eso lo que arruinò todo. Seis, siete a eme salìa con los demàs a buscar trucha, trucha fresca, de la buena, quizàs uno que otro extraviado y, de vez en cuando un atùn de esos que hacen que se te tuerza la lengua de sabor. Al fin y al cabo pescado para todos; un empujòn por aquì, nada serio, pan y pez para todos. Quizàs fue eso lo que arruinò todo. Mediodìa y se tiraba al sol del risco y se bañaba en el mar arisco y se frotaba los ojos viendo el horizonte que siempre era el mismo, como el pescado y como las seis o siete a eme. Quizàs fue eso lo que arruinò todo. Noche de ocho horas lunas y ya estaba de vuelta dormido con Silvana, toda paz, toda rutina; quizàs fue eso lo que, sì, en efecto, lo que arruinò todo. Y es que màs de dos centurias en absoluta y completa paz sin que el pescado se acaba y sin que pase en absoluto nada detràs del sol o el segundo sol o el tercero, pues algo tenìa que pasar al fin y al cabo. Seis, siete a eme, en absoluta paz despierta Silverio y se sorprende, pero no mucho, al ver a su Silvana convertida en una estatua de anciana. Quizàs, o quizàs no.

  14. Cuando la anciana se escapo del cuidado de los médicos y sus familiares, decidio regresar al muelle y fumar un cigarrillo. Ella solo quería descansar y sin pensar en nada lo encendio y aspiro tan fuerte que sintio un leve mareo, seguido de una sensacion de completo alivio y bienestar. Sin embargo, al abrir los ojos se percato de las insistentes miradas de la gente que caminaba por el muelle; le parecio extraño que un señor se dirigiera hacia a ella y, haciendo señas con su mano le solbara tres veces. Despues de tanta meditcion sobre el exterior se acordo de su persona sentada sobre esa banca y se dio cue3nta que el cigarrillo quer fumaba estaba hecho de mariguana. Tal vez por esola imagen del pelicano de la foto

  15. Ellos, miraban una loca jugando con un animal, Ella, escuchaba del pelicano, los secretos del universo.

  16. Es curioso que sobre la foto de una mujer sólo hayamos escrito puro machín (con la excelente excepción de Luda)

  17. Yo creo que podría ser más por el pelícano

  18. La mujer y el pelícano
    Ella recuerda cómo disfrutaba feliz de las ciudades, bosques y playas, hoy, cansada y temerosa, se sienta a escuchar las fuertes pisadas del tiempo y el progreso romper rios y cañadas.
    Vive como si estuviera atada y su corazón late estremecido. Ya no es lo que era.
    Antes, tranquila y contenta, sin miedo a los hombres, las mujeres y los niños. Que fueron buenos y la sabían amar. La acariciaban con sus manos puras, produciendo vida nueva.
    Ella, era el cuerpo del mundo, y el pelícano era su espíritu. ¡El ave que volaba sobre las ciudades blancas como el rayo del sol que madura los frutos de la vida y enciende el fuego sobre el altar de aquel que lo hace y lo renueva todo!
    Hoy el pelícano no vuela más que abajo, escondiéndose del daño y de la mentira, del smog y la basura, y está triste, el blanco de sus plumas se ha oscurecido en la sombra de este tiempo.
    Pero el aire que les llega de lejos les dice, que habran los ojos y enciendan el corazón, porque el pelícano ha de volar otra vez y la tierra trémula rejuvenecerá y brillarán sus frondas y sus mares y sus cielos.

  19. Triste final para un Dios Olímpico

    Ese día Zeus había celebrado demasiado con Dionisio y por ende en lugar de transformarse en cisne se convirtió en pelícano. Tampoco se le apareció a Leda sino muchos siglos después a una viejecita en un muelle, llamada Aleida. Cuando trató de violarla, como era costumbre para este Dios, la viejecita le rompió el cuello.

  20. El Código De Fermat

    “Acabo de descifrar el manuscrito Voynich. La clave me la ha dado una fotografía en el blog de Alberto Chimal, la cual muestra a una anciana y un pelícano en una posición privilegiada. La idea en la cual se basa el desciframiento del manuscito es excelente.
    El espacio en este comentario es demasiado pequeño para que la explicación quepa en él.”

  21. remedio chino e infalible

    David Chávez

    “Si quieres decirle a una mujer cuán envejecida está -contaba el pelícano a los antiguos pescadores- atina a decirle: te ves cansada”. (Fragmento de “Tenebruras volátiles”)

  22. Así inmaculadamente vestidos, esperaban. Él, de lentes, traje marrón y camisa a cuadros; y ella, con sus aretes de oro y brillantes, en pantalón gris Oxford, con blusa, chaqueta y cabello en relumbrante blanco; ambos sentados junto al resto de sus pertenencias, que esperaban también en esa caja de artificial plástico gris. Iban a enfrentar la muerte, así que habían decidido hacerlo refrendando lo que eran y en el único lugar donde todavía quedaban con rastros de su especie y de su mundo.

    Quién hubiera pensado que a mediados del último siglo se descubriría que el ser humano era realmente una inteligencia artificial implantada en la Tierra y que ese descubrimiento provocaría que la naturaleza simplemente lo abortara de la vida. Ellos eran los últimos y aunque entendían los pecados de la humanidad contra natura, no podían evitar sentir orgullo por aquello creado por sus semejantes: si a fin de cuentas ellos mismos eran artificiales y no había alma, ni más allá; por qué no glorificar lo suyo hasta el final. El pelícano guardián los miraba con severidad y una compasión que parecía decir “he aquí a los antiguos reyes de la Tierra, a punto de desaparecer”.

    Una hora más tarde, una enorme ola barrería con todo: concreto, maderos, metales y dos ancianos científicos quienes alguna vez descubrieron de la realidad de su especie. Después, después sólo un mar de un azul acerado y una costa de exuberante naturalidad.

  23. RESISTENCIA

    El hombre piensa: No seré el primero que se mueva.

    La mujer piensa: No voy a moverme

    El pelícano piensa: Ni crean que volaré; no moveré una sola pluma.

    Yo pienso: Estúpidos, están en una fotografía.

    Alguien piensa: Qué mal cuento.

    Otro piensa: ¿Es un cuento?

    Otro (otro) piensa: Pues sí, ¿no?

    Alguien piensa: Sí, pero es malo.

    Otro piensa: No es un cuento, no.

    El pelícano piensa: Lo que sea, ¡pero yo no me muevo!

    El hombre piensa: Ni yo.

    La mujer piensa: Yo menos.

    Yo pienso: Necios, están en una fotografía.

    Pelícano, hombre y mujer piensan: ¡Tú no te metas!

    Alguien piensa: Yo me largo.

    Otro piensa: yo también.

    Yo pienso: Yo me quedo.

  24. me gustó el de zangolotino. Su narración está chida porque se mete con la metaficción. Y así evita el metabostezo.

  25. Hoy desperte un poco mas acelerado que de costumbre,sentia como mi corazon latia fuera de su propio ritmo y como mi sangre oxigenaba mi cerebro con mas facilidad,mire el reloj y era la hora justa para levantarme sin apresuraciones,vestirme,ajustar cada detalle y disimular un poco el tiempo que si habia pasado por mi,quien sabe por ella.

    Me sente en la orilla de la cama pensando en que me preguntaria ella,y que le preguntaria yo,nos conociamos a la perfeccion pero eso fue hace mucho,hoy ni siquiera se si acaso se caso,se divorcio o a nuestra edad hasta enviudo,carajo,nunca fui bueno para las despedidas,menos con ella y ahora resulta que quiere volver a verme,para que despues de tanto tiempo y de lo que me habia costado convencerme de que ya no la recordaba,vamos,sabia que era catalina,que nacio en marzo,que vivia en coyoacan y que le facinaba que yo le escribiera poemas,pero me habia olvidado de que la amaba tanto.

    Deje de pensar y comense a actuar,me decidi a ir,la cita era a las 9 am con suerte y sin trafico si llegaba.en el camino a ese magico lugar dodne nos conocimos y hoy la vovleria a ver me bombardie de preguntas, que recordaria ella de mi,mi aficion exagerada al futbol,las veces que la deje plantada por alguna improvisada juerga con los muchachos de la oficina,o las supuestas infidelidades que aunque nunca me comprobo creo que si las creyo,aquella serenata a las 2 de la manana en su cumpleanos de la que no recuerdo mucho por los grados de alcohol que en mi sangre ya llebava,quisa recuerde que me gustan Arjona y Soda Stereo,que se tocar la guitarra y por su puesto las canciones que le compuse,ya se seguro se acuerda de la ‘luna de medio dia” eso no lo pudo haber olvidado es mi mejor cancion,quisa recuerde que me llamaba solesito,muy probablemente no recuerde que siempre fui timido y fue ella quien me dijo que si queria ser su novio,y con suerte quisa tampoco recuerde como temblaba en nuestro primer beso.

    Por telefono me pidio llevar un saco cafe,despues de soltar una carcajada y pedirle que no me albureara escuche su risa y me contesto,serio nIño,que no piensas m,adurar nunca,y bueno aqui me tienen sentado con un saco cafe,me tube que poner mis lentes asi de incomodos y aun aunque yo se que no los necesito,no queria pasar un ridiculo al no reconocerla.Me doy cuenta de una cosa,vine a este puerto una sola vez en mi vida y fue con ella,ahora se porque nunca volvi,tenia miedo de no querer irme nunca,total feliz feliz creo que solo lo fui aqui ese fin de semana,o lo fuimos quien sabe.

    Llebo 2 horas esperando a que se aparesca,pensando por dodne empieso,que ya no juego al futbol,que enviude hace 42 aÑos y me la paso de congal en congal desde entonces,que en cada borrachera le compongo una cancion y que gracias a ella me converti en escritor,de medio pelo pero de eso vivo y me alcanza,como le digo que el joven brillante que conocio es mas bien un bohemio enamorado de la vida pero empesinado en recordar lo que pudo y no fue,como se lo explico?.

    Igual no deberia preocuparme tanto,tal vez no venga,este pinche pelicano lleba parado frente a mi 2 horas loq ue significa que e sloq ue llevo yo aca mismo sentado,solo porque ansio vovler a ver esa cinturita,ese cabello tan negro que casi brilla,esas caderas tan proporcionales a su forma de caminar,parece una munequita hecha a mano,solo por eso me espero,nunca se sabe quisa debi haber traido condones,mi deseo por ella sigue vivo lo puedo sentir y con solo besar una vez mas esos carnosos y rojos labios uy lo que vendria despues.

    Pero bueno,quizas solo queria desquitarse de las veces que la plante y nunca venga,aunque viendolo bien esta mamita que se sento atras de mi no esta nada mal,vamos pa mi me va bien pa un domingo,ademas creo que lleva las mismas 2 horas que yo sentado aca,igual le hablo y hacemos algo juntos ya que catalina no vendra,tal ves a ella tambien la plantaron,o quisa no espera a nadie,total a mi edad ser timido ya no va,a ver que pasa y catalina que se vaya al diablo con sus caderas,cinturita y labios,yo no la espero mas.

    Sobra decir supongo que la mamita sentada atras de mi era catalina,y los dos nos dimos cuenta que esperabamos a la persona equivocada,pero nos encontramos ahi en ese lugar,justo a la hora con la persona adecuada.

    YOJAN

  26. Y ella les preguntó sin recibir respuesta alguna: ¿Sabes en dónde está mi hija?
    No la encuentro… ya busqué en mi bolsa, en mis entrañas, entre mis piernas y uñas, Sabes en dónde está mi hija?
    No hubo respuesta alguna
    Mutis.

  27. Tortugas al sol.
    La señora Inés era una viuda de las de antes. No quiso nunca que nadie equivocara la elegancia y la coquetería que paseaba por el muelle con cualquier morosa soltería accidental. Vestía refinada, moderada pero actual. De su marido adinerado le quedaron bienes inmuebles, una alianza que lucía emparejada y un par de tortugas adormiladas e ilegales.
    El pelícano no era viudo ni arrogante; más bien libertino y elemental. Por eso le ponía nervioso ver cómo la mujer, con aquellos pendientes dorados, defendía, con su cuerpo como obstáculo, la pequeña maletita en que sacaba sus tortugas a tomar el sol. Poco a poco, visita tras visita, fue ganándose la confianza de la mujer, que ya a veces dormitaba en su presencia. Nunca, sin embargo, dejó un resquicio por el que el pelícano pudiera alcanzar con su largo pico el contenedor de las tortugas.
    No me extrañó, en los últimos días de agosto, ver flotando satisfecho en las aguas del muelle aquel pelícano descomunal, mayor que cualquier ave conocida. Ni me extrañó el cartelito junto a la puerta de los baños: “Encontrados chaqueta blanca y pendientes dorados”.

  28. Sí Isaac, Zangolotino ha salvado este concurso. Es mi favorito.

  29. bien por yojan, me encanto su historia!!!!!!!

  30. me gusto la historia de yojan franco

  31. La espera.

    Compartimos la soledad, ¿verdad?

    Hoy es miércoles y vendrán mis amigas para, juntas, realizar la labor de ayuda en apoyo a la Iglesia.

    Las madres solteras buscan la salida fácil a sus problemas y prefieren abandonar a sus hijos. ¡Qué mundo tan irresponsable estamos viviendo!

    Olga, Ingrid, Lórean y yo, somos algo más que amigas, somos una fraternidad que lucha por adaptarse a los cambios, a los nuevos problemas y achaques que se presentan.

    Cierro los ojos y me transporto al pasado, revivo los momentos de dicha que viví con mi compañero de toda la vida. He llegado a la conclusión ¿sabes? de que los hombres parten antes porque se dan por vencidos en esta lucha con la vida; los cansa la pasión desenfrenada, la desilusión del fracaso de sus ideas, el miedo a quedarse solos al final del camino, y que sé yo qué otras ideas rondan por sus cabezas.

    Tú también tienes alguna historia que contar, pero te contienes y guardas silencio, lo que respeto mucho.

    Ya veo a mis amigas llegar, regresaré el próximo miércoles.

  32. Estigma

    Al igual que su primo Francisco, Conchita de Asís tenía el don de hablar con los animales y los astros. A diferencia del santo, Conchita los consideraba apenas “familiares lejanos” y sólo los invitaba a cenar muy de vez en cuando.

  33. Y así….. despues de cincuenta millones de años las amigas se reconciliaron, dejando atras el recuerdo de aquel infiel tiranosaurio.

  34. Cuento de brujas

    La princesa cerró los ojos y, en cuanto el príncipe la besó, ella se volvió una vieja y él se convirtió en pelícano.

  35. ¿Quién? ¿Quién se va a ir primero? ¿Quién podría imaginar que nos hemos huído en cada encuentro? ¿Quién hubiera apostado porque hoy, aquí, frente a frente, podemos estar en paz con nosotros?

    ¿Será el sol lo que nos ha cambiado? ¿Será el tiempo lo que nos ha convertido en pacientes observadores? ¿O serás tu, que hoy vienes a visitarme con tan elegante plumaje recién estrenado para el verano?

  36. -Creo que es una gárgola

    -A mi me parece una estatua, ¿no estaba aquí cuando llegamos?

    -No sé, no recuerdo, apenas hoy giré la cabeza y aquí está, como esperando a que le dejemos su lugar.

    -Bueno, a las tres nos levantamos.

    -Levántate tú. A mí me gusta, y no tengo a dónde ir después de tanto tiempo…

  37. Cuanto tiempo, cuantos años, y pensar qué ese día en el barco estuvimos tan cerca de que eso se convirtiera en una historia. En la anécdota jamás contada, la que se había quedado suspendida en el aire. El mar fue testigo de tu indecisión, de mi miedo, de la amargura de una vida perdida pensando en todos, menos en nosotros dos. No queríamos hacerles daño – no quiero lastimarla – decías con aplomo, y navegábamos en ese mundo de ilusiones perdidas; de soledad en compañía, de sueños rotos, olvidándonos para siempre de vivir.

  38. También me ha gustado Resistencia, es original.

    Saludos
    Fernanda

  39. Mujer y pelícano son uno solo, ella piensa y sus pensamientos son imágenes en la mente del ave. Nadie los molesta. Los dos se imaginan mutuamente siendo uno el otro. En este momento no se sabe quien es mujer y quien pelícano. Estáticos cruzan ideas e ilusiones. Ella se piensa demasiado vieja ya él le faltan medios para expresarse. El pelícano de ser hombre seria poeta. Los dos continúan en el trance durante un tiempo indefinido hasta que el hombre detrás perturba la paz y ambos despiertan. Ella se levanta, sube a la banca, alza los brazos y levanta el vuelo. Su cabeza se rompe contra el concreto. El pelícano se va volando y tras perderse en el mar por horas cae al agua y se ahoga lejos de la costa.

    Él debió haberle recitado algo muy bello y triste.

    P.D. A sido agradable encontrar este blog. Saludos!

  40. Le escupo a mi versión anterior. Creo que con este arreglito se sostiene la mini con sus patitas sin tener la foto de frente.

    Restupefacto.

    Silverio ya tenìa mucho en el muelle. Gran cosa, nada; hijo, nieto, sobrino, bisnieto, chosno de pescadores. En su familia hubo sòlo un cantante de fox trot y un acròbata, hace ya. En realidad a nadie le importaba un carajo la vida de Silverio, y a èl mismo no le importaba un carajo la vida de los demàs. Quizàs fue eso lo que arruinò todo. Seis, siete a eme salìa con los demàs a buscar trucha, trucha fresca, de la buena, quizàs uno que otro extraviado y, de vez en cuando un atùn de esos que hacen que se te tuerza la lengua de sabor. Al fin y al cabo pescado para todos; un empujòn por aquì, nada serio, pan y pez para todos. Quizàs fue eso lo que arruinò todo. Mediodìa y se tiraba al sol del risco y se bañaba en el mar arisco y se frotaba los ojos viendo el horizonte que siempre era el mismo, como el pescado y como las seis o siete a eme. Quizàs fue eso lo que arruinò todo. Noche de ocho horas lunas y ya estaba de vuelta dormido con Silvana, toda paz, toda rutina; quizàs fue eso lo que, sì, en efecto, lo que arruinò todo. Y es que màs de dos centurias en absoluta y completa paz sin que el pescado se acabe y sin que pase en absoluto nada detràs del sol o el segundo sol o el tercero, pues algo tenìa que pasar al fin y al cabo. Seis, siete a eme, en absoluta paz despierta Silverio, el pelícano, y se sorprende, pero no mucho, al ver a su Silvana convertida en una estatua de anciana. Quizàs eso… o quizàs no.

  41. Amor ciego

    [Versión sin corregir, o como diría el Sub, sin escupir]

    En el oriente existe la leyenda de un matrimonio sustentado en un secreto: él nunca debía conocer el oficio de ella, que además, los llenaba de fortunas. Naturalmente la curiosidad pudo más que el amor y cuando él entro al cuarto de su esposa vio como una hermosa grulla salía volando por la ventana.

    En un puerto al norte de California, de entre todos los lugares posibles, una pareja vive una historia análoga: ella no debe abrir los ojos para ver a su principe, pues de hacerlo, éste se convertirá en pelicano. El problema es que ella nunca ha visto al príncipe pero teme perderlo, y los que si lo han visto, deben alejarse por ese terrible aliento a pescado que tiene.

  42. “Si lo consigo regreso al mar”, soñó el bicho emplumado.

  43. En el muelle.

    Cuando a Samanta el amor le dió la espalda, pensó que nadie más se interesaría por ella. Observó al pelícano que la había acompañado todas las tardes en el muelle y recordó que él siempre la había mirado de frente.

  44. Es fácil soñar con la piel apagada, venir al muelle mientras la bruja hace anotaciones de memoria en su viejo recetario de magia imbécil. Cuando la piel no luce tersa, y las plumas se arraciman entre pliegues antiguos con dolor inexplicablemente gozoso, de cabello color Artemisa. Muy simple mantener poquito erguida la mirada sin gas, de globo que se marchita. Vivo el impasse que amerita en mi pecho ese jaleo de albatros ebrio.

  45. Olvidé poner titulo al comentario anterior: Mil disculpas y va de nuevo:

    Impasse.

    Es fácil soñar con la piel apagada, venir al muelle mientras la bruja hace anotaciones de memoria en su viejo recetario de magia imbécil. Cuando la piel no luce tersa, y las plumas se arraciman entre pliegues antiguos con dolor inexplicablemente gozoso, de cabello color Artemisa. Muy simple mantener poquito erguida la mirada sin gas, de globo que se marchita. Vivo el impasse que amerita en mi pecho ese jaleo de albatros ebrio.

  46. el hambre.

    ¿Porqué le traerá de comer a ese pájaro todos los días al muelle?, -me preguntaba mirando a aquella anciana-, ¿acaso no sabrá que tiene suficiente alimento pescándolo por él mismo?, ¿porqué no va como las demás ancianas al parque a alimentar a las palomas? El ave parece ya haberse acostumbrado demasiado a aquella anciana, tal vez si no regresase más moriría de hambre por haberse olvidado de cómo pescar. ¿No pensará la anciana que en realidad le está haciendo un mal al pelicano? Ya se ha vuelto costumbre que después de alimentarlo la anciana cierra los ojos y el pájaro la imita, como si de alguna forma se comunicaran los dos. Hasta parece que se conocieran de años, ya no recuerdo cuando fue la primera vez que me percate de este hecho, talvez desde que vengo a pescar ocurre esto y no lo había notado o no me había puesto a reparar en ello; ahora que lo pienso, esa anciana me parece demasiado familiar, creo que la conozco desde antes que aprendiera a yo a pescar, recuerdo que por poco muero de hambre justo antes de que consiguiera mi primer pez, ninguno de mis amigos recuerda cuando fue su primera pesca como yo, me fue demasiado difícil aprender y acostumbrarme a pescar ¿traerá suficiente pescado en esa hielera para compartirme un poco? Porqué tendría yo que seguir pescando, mientras mi compadré que nunca ha sido hombre como yo tiene la comida gratis. Si antes de ser pelícano, yo fui hombre, ahora recuerdo, ella me quería demasiado para permitirme abandonarla, cuando me embrujo me dijo que se encargaría de que no pasara hambre por no saber pescar.

  47. Sin reflejo

    La ceguera de helena humecta su imaginación que discurre en sus sueños.

    Sentada sin poder ver la animalización de su alma, recurre telepáticamente a la sombra masculina que poza a tras de ella, que predice: que el último espejo que le podrá devolver la vista, se encuentra en la imaginación.

    Ella busca intensamente entre la atmosfera del pensamiento; mientras el tiempo recorre y erosiona su cuerpo y el trayecto débil de la luz.

    http://www.jorgesolana.blogspot.com

  48. Prestidigitación en 9 actos

    1. Hay un hombre, y el hombre está sólo. No siempre ha sido así. Había una mujer, y la mujer sonreía; entonces el cielo parecía iluminado y el movimiento urbano asemejaba un vals. Hoy no están ni la mujer ni su sonrisa.

    2. Hay una mujer, y la mujer está sola. No siempre fue así. Había un hombre, y el hombre la abrazaba; entonces el Sol parecía una tierna conciencia celestial y los días pasaban sin recato. Hoy no está ni el hombre ni sus brazos.

    3. Hay un hombre, y el hombre llora. No siempre ha sido así. Había una mujer, y la mujer le besaba; entonces la lluvia parecía un alivio y las carcajadas asemejaban una melodía.

    4. Hay una mujer, y la mujer llora. No siempre fue así. Había un hombre, y el hombre la escuchaba; entonces el mar parecía sorprendentemente silencioso y las olas asemejaban leves acompañamientos. Hoy no está ni el hombre ni sus ganas de escuchar.

    5. El hombre canta. ¿Por qué canta el hombre? ¿De dónde provienen sus deseos de entonar? ¿Qué canta? ¿Cómo hace para repetir sin cansancio el mismo matiz, las mismas notas? El hombre canta, y no revela sus motivos.

    6. La mujer sueña. ¿Por qué sueña la mujer? ¿De dónde proviene su materia onírica? ¿Qué sueña? ¿Cómo hace para no cansarse de la misma escena, del mismo sueño? La mujer sueña, y no revela sus motivos.

    7. Hay un mago, y el mago perpetra una ilusión. No siempre fue así. Había un mundo, y el mundo era sencillo; entonces las barajas parecían inertes y sus alas asemejaban lánguidos brazos. Hoy el mago ejecuta su ejercicio cúspide.

    8. Hay un hombre, y hay una mujer. Siempre ha sido así, sin notarlo voluntariamente. Entonces comienza la prestidigitación: el hombre solo canta una canción, cada día, todos los días; la mujer sola sueña que hay un hombre que canta una canción, cada noche, todas las noches; y el mago truena las alas, se juega las plumas, dibuja un sombrero en el aire con el pico, y presto, espera pacientemente a que el acto culmine, con el perdón de la expectativa del aplauso concupiscente.

    9. El mago espera, sabe no es sencillo. El hombre canta, y le mujer sueña; ambos esperando encontrarse justo a la salida del sombrero.

  49. Infame respuesta a un mínimo divertimento

    Luego de establecer que Prometeo en realidad existió (Cf. http://texticulario.blogspot.com/2008/07/descubrimiento.html) abandonamos el monte Elbrus.

    Antes de partir rumbo al descubrimiento del jardín de las Hespérides decidimos tomarnos un descanso en un balneario de Argentina. Deambulando por las calles en busca de postales entré en una librería. Ahí encontré varios libros de un tal Borges. Abrí uno. Leí un poco. Inspirado en la historia del chico memorioso se me ocurrió una idea.

    Como juego, decidimos poner a prueba a los miembros de nuestro equipo: descubrir y fechar, basado en los conocimientos de sus especialidades, el lugar de nacimiento del autor. Sólo uno de ellos aceptó el reto.

    Ornitólogo, antes había establecido ya el tamaño del águila que devoraba el hígado de Prometeo. Pero no es eso lo que me tiene desconcertado. Su respuesta nos dejó atónitos. Varios del grupo se rieron de buena gana, algunos hasta se burlaron de mí: el burlador burlado, dijeron. Pero eso no es lo que me tiene con insomnio desde hace un par de noches. No. Ni los resultados de su investigación. Fue su respuesta en sí:

    – “A Borges lo trajo la cigüeña el 24 de agosto de 1899, a los ocho meses de gestación, y lo dejó en una típica casa porteña de fines del siglo XIX, con patio y aljibe. Su casa natal estaba situada en la calle Tucumán 840, pero su infancia transcurrió un poco más al norte, en la calle Serrano 2135 del barrio de Palermo. Por eso suena tan parisino, tan cosmopolita en sus relatos. Borges era francés”.

    – ¿Cómo lo supiste, encontraste el cuerpo de la cigüeña?, le comenté riendo.

    – No, algo mejor – dijo, y me alargó una fotografía. Me puse serio. Era la de una mujer entrada en canas, vestida con un suéter blanco y pantalón gris, sentada al lado de un pelícano. “La abuela Borges”, murmuré con seriedad.

    – ¿No pretenderás hacerme creer que te lo dijo el pelícano, que a su vez era primo de la cigüeña que lo trajo?

    – No suena tan descabellado después de todo.

    – No está mal. No está mal. El mundo entero supuso que el mito griego era falso hasta que demostramos lo contrario. Lo hiciste bien. Descansa un poco.

    Cuando salió de la habitación me recosté y contemplé la fotografía. Quizá deba desconfiar de él y pedir que alguien más la analice. Después de todo, ¿quién sabe? Pudo robar la fotografía de la casa-museo y detrás la abuela pudo haber escrito la fecha de la entrega. ¿Quién sabe? Tal vez borró los datos anotados en la foto luego de memorizarlos. No. No tengo derecho a dudar de él. Sería como dudar de mí mismo…

  50. Homúnculo.
    Alberto Paz
    Pensativo volaba de techo en techo. ¿Qué faltó? ¿Cuándo perdí el balance del sistema? Los niños que jugaban alrededor de la fuente lo señalaban desde abajo, uno de ellos intentó asestarle una pedrada con su resortera. Es obvio que el error fue en la reconstrucción. La compresión y descompresión del cuerpo actuaron con normalidad. Al acercarse tímidamente al puesto de pescados la regordeta dueña le dio tremenda corretiza con escoba en mano. Conté los objetos tres veces para estar seguro, el orden era idéntico como lo detallaba el libro de Paracelso; todo se hallaba dentro del círculo de transmutación. Cansado de ir y venir y no encontrar respuestas se sentó en el muelle junto a una anciana absorta en la contemplación del mar. ¿Qué pasó? ¿En qué diablos fallé para convertirme en pelícano y no en un ángel?

  51. De extraños amores.
    Alberto Paz

    Sentado en el muelle, viéndola a los ojos como solo los enamorados saben hacerlo, abrió su pico para que ella sacara del interior un pequeño estuche.
    – Sí, acepto – Dijo la anciana al ver el anillo de perla mientras el otro aleteaba emocionado.

  52. Era la quinta vez que pasaba por esa parte del puerto. Le molestaba mucho la impuntualidad de su amigo ya que era pura irresponsabilidad, le valía madres tener a la gente esperándolo. La viejita seguía en la banca, la había visto desde que llegó en busca de su amigo. Qué cagados se ven, pensó. Para ahora ya no, pero entre la segunda y tercera vuelta por el puerto, cuando seguía sorprendido de ver una anciana que no le moleste tener un pelícano a su lado, se había imaginado toda una historia: el ave conocía a la señora, era su esposo y la seguía tratando de explicarle que después de ahogarse con una corcholata su espíritu se había quedado atrapado dentro de un pajarote. Justo acababa de inventar esa historia en su mente cuando volvió a ver la extraña pareja sobre la banca y le pareció un relato inapropiado, podría hacer uno mejor: la ruca era una especie de bruja que podía hablar con los animales y el pelícano era el rey de las nubes; en algún plano desconocido para los humanos una gran guerra se desataba y la bruja trataba de formar una alianza que cambiaría el resultado del conflicto ofreciendo algún artefacto poderoso y mágico que guardaba en la lonchera a su lado. Cerca del final de la tercera vuelta le pareció que era una gran historia, pero ahora se encontraba en su séptima vuelta, algo cansado. Si pasaba y el pelicano seguía allí sentado lo iba a mover para sentarse.

  53. Buenos días. Con este comentario queda cerrado el concurso de este mes. Muchas gracias a todos los participantes; quien lo desee puede comentar o recomendar aquí mismo los textos que más le hayan interesado.

    Saludos a todos y nos vemos pronto con los resultados.

  54. Parece que me retrase, debi enviar mi texto antes, en fin, lo mando solo por el gusto de compartirlo, que es lo mas importante para alguien que quiere escribir. Disculpen la ausencia de acentos y otros detalles pero es que a esta compu no le entiendo. Los textos que me gustaron fueron de: chavez y zangolotino

    DIALOGO DE UN ALMA DISPERSA
    Ocurrio hace diez dias. Las olas golpeaban el terraplen y el sol caia sobre el muelle. Todo era sal y hastio. Una anciana y un ave se reconocian en silencio.

    AVE: Ya olvidaste el cafe cargado que acostumbrabas hasta que el medico lo prohibio? No se si aun vivas en la vieja casa de pesadas escaleras. .. No recuerdo nuestro nombre. Te fuiste o parti? Ya viene la memoria, eres Esther, soy Esther.
    ANCIANA: De que hablas? Estas confundido, aunque lo que dices es cierto, mi nombre es ESther, acostumbro dormir de costado, alisar las sabanas y beber cafe bajo advertencia de morir. Hace tiempo me siento muy sola. Quien eres? Quien?

    Alguien a espaldas de la anciana oberva. Soy yo, el que escribe, el cazador de almas. Pero, si ese soy yo, entonces, quien diablos creo este cuento.

    Disculpen de nuevo el retraso.
    Saludos Chimal.

  55. yo también voto por mi SEGUNDO cuento, y por el del sup… sobres.

  56. Yo voto por el cuento de Amalthea y por “Resistencia”, saludos.

  57. Buenos días a todos. El ganador de este mes es “Resistencia” de Zangolotino, que toma la imagen como punto de partida, pero sin que su texto dependa de ella, y logra de una de las mejores historias presentadas en los casi tres años que lleva este concurso. Su juego involucra al lector que lee tanto como a los personajes que “actúan” y logra una impresión muy peculiar.

    Reciben mención “Estigma” de R. H. G. y “El muelle de San Blas” de Delfín.

    Muchas felicidades, muchas gracias a todos los que participan, bienvenidos quienes llegaron por primera vez. Nos vemos en unos días con el siguiente concurso.

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