Sobre el compromiso

Y ahora un texto que debía desde hace algunas semanas; los antecedentes se encuentran en esta nota de Las historias, en la que hay enlaces a varios blogs involucrados en un debate ya no tan reciente sobre el compromiso de los escritores (y en especial de los escritores mexicanos), motivado por esta carta abierta de Ira Franco, publicada en su blog El taza.

He aquí lo que pienso:

Se ha dicho de los escritores que no se comprometen, en el sentido de que no se interesan por los acontecimientos presentes ni por la forma en que afectan las vidas de las personas. Primero que nada es necesario preguntarse: ¿qué tanto los aparta esto del resto de la población? El compromiso del escritor es un asunto pequeño comparado con el del compromiso de cualquier ciudadano. Y, por lo tanto, un problema todavía más grave que el de la abulia o el carácter acomodaticio de muchos de los escritores mexicanos es la abulia y el carácter acomodaticio de la mayor parte de los habitantes del país. Los escritores no tienen el monopolio de la irresponsabilidad y la venalidad. Los escritores no son lo únicos que se niegan a defender sus convicciones, que miran para otro lado cuando se hace algo que más tarde considerarán deplorable, que practican, en fin, la indiferencia ética, que no es lo mismo que la tolerancia aunque muchos no sepan (o no quieran) distinguirlas.

Un escritor puede ser una persona comprometida aunque no escriba una palabra sobre la actualidad o la “agenda” política. Lo será si vive, simplemente, contra la corriente de la actualidad, que niega la importancia de la vida de los otros: si se preocupa por su entorno y actúa en consecuencia en la medida de sus fuerzas. Este tipo de compromiso es rarísimo, desde luego; por otra parte, así como no se reflejará necesariamente en el trabajo de quien escribe, tampoco tiene por qué mantenerse ajeno a él: no hay una relación fatal entre uno y otro. Nadie es mejor escritor si defiende las causas nobles, ni peor si las ataca o se burla de ellas.

Nada de esto quiere decir que sea “malo” o “reprobable” el que un escritor se dedique a discutir la política. Hay quienes lo hacen muy bien y hasta quienes consiguen influir en su entorno positivamente (o no) con su trabajo. Pero nada de esto es parte connatural del oficio. El escritor puede buscar ser también politólogo o periodista, si lo desea, pero no tiene que hacerlo.

El que se insista tanto en el deber del escritor para con la actualidad tiene que ver con el papel que muchos de los más importantes autores del último siglo han jugado como intelectuales. De acuerdo con Gabriel Zaid (el enlace lleva a un artículo famoso donde el escritor discute la cuestión), el intelectual es “el escritor, artista o científico que opina en cosas de interés público con autoridad moral entre las elites” y cumple con una clara función social:

[La] intervención [de Émile Zola en el caso Dreyfus, en 1898] puso en evidencia que la verdad pública no está sujeta a la verdad oficial; que hay tribunales de la conciencia pública donde la sociedad civil ejerce su autonomía frente a las autoridades militares, políticas, eclesiásticas, académicas. Mostró la aparición de un cuarto poder, el de la prensa, frente al legislativo, ejecutivo y judicial. Hizo ver que las cosas de interés público (…) no pueden reducirse a tal o cual interés, competencia, jurisdicción: que la guerra es demasiado importante para dejarla en manos militares, el derecho demasiado importante para dejarlo en manos de abogados.

El problema, entre nosotros, es que se ha desvirtuado el sentido de la labor del intelectual: demasiadas personas han terminado por emplear la creación artística como mero peldaño hacia la celebridad o el poder, y demasiadas personas han procurado endiosar la labor de la escritura para hacer creer que su utilidad más elevada es la de proveer interlocutores (o argumentos) a quienes están en el poder. Durante las décadas en que el PRI mantuvo el control del sistema político mexicano, mantuvo y cortejó (cooptó, como se dice también) a muchos intelectuales; ahora, el régimen panista desconfía de ellos o los desprecia, pero el deseo de figurar como se figuraba en el siglo XX permanece, en muchas personas y muchos círculos, como una especie de reflejo condicionado. No es agradable reconocer que los auténticos “líderes de opinión” de nuestro tiempo no son escritores salvo en, literalmente, uno o dos casos: son locutores, celebridades mediáticas, deportistas, figuras del espectáculo…

Todo esto quiere decir que sí, me parece una gran idea (me parece imprescindible) comprometerse y actuar; pero escribir sobre los temas de actualidad no es el único modo de hacerlo, y creer que lo es, que para un escritor es suficiente con eso, es caer en el error de olvidar, como siempre se olvida en estos casos, que lo más importante que un artista puede cultivar es su propio hacer, su propio oficio. De vez en cuando, la práctica de este oficio dará por resultado obras que resulten cruciales para entender el presente, la historia y la mismísima naturaleza humana, pero esas obras aparecen con muy escasa frecuencia, y en general no las podemos entender bien en el momento en que se publican. Pretender que basta con asumir la pose para que lo escrito tenga alguna validez es una forma muy popular del autoengaño entre los escritores de aquí y de todas partes.

(Y los malos pastiches nihilistas son signos de pereza: la obra de genio, cuando llegue a surgir, lo hará en medio de muchas obras mediocres, pues en esa masa estarán las de quienes no se interesan por su oficio y también las de quienes se interesan pero no pueden llegar a la altura deseada. Pero nunca se puede saber de antemano en cuál grupo está cada quién.)

Para terminar, baste decir que así como tengo mis ideas sobre la escritura tengo mis convicciones políticas. No hablo de ellas, por lo general, en lo que escribo, pero no diré que son “sólo mi punto de vista”; estoy  dispuesto a defenderlas.

Algunas son: en el poder, el PAN ha demostrado no ser mejor que el PRI; la elección de 2006 fue (sin necesidad de discutir quién la ganó) un cochinero; la legalización del aborto es necesaria; lo es también la de la marihuana; la educación debe ser laica; el dinero no es todo en la vida y buscarlo como lo exige nuestra sociedad actual (como exige buscar también el poder, el abandono, la belleza física) es una idiotez; el aspecto imponente de los males que padece el mundo no es excusa para ignorarlos ni para hacerlos crecer.

Etcétera.

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27 comentarios

  1. Yo creo (en mi opinión sin eco) que hay distintas maneras de abordar el asunto; un escritor cuya palabra se lea por cualquier medio tendrá un compromiso mayor cuando quiera abordar uno u otro tema político evidentemente. Entonces uno pensaría que lo más responsable sería dejar de hablar de ficciones y ayudar a un montón de tragedias que “si” suceden en el mundo; entonces también deberían existir mas poemas acerca de matanzas que leyes (?) No necesariamente creo yo; los poemas son actos emocionales (por decirlo de algún modo). Si los cataliza un hecho político o una separación amorosa es algo que como artista no puede controlarse demasiado (y mejor que no se haga).

    Ya no va a ser tan fácil como poner un papel en la puerta de la iglesia; la comparación es mala por que Lutero no era una artista. Pero Dante si y evidenció los problemas eclesiásticos y politicos en su comedia (y desde entonces no nos olvidaremos de Fray Gomita jeje); pero esa es la parte más aburrida, quien la lee con interes lo hace siguiendo un fin histórico, no literario.

    Bueno, pero Guillen escribió ese poema donde el Missisippi pasa (Elegía a Emmett Till) y es muy bueno en verdad; yo creo que lo es en buena parte por que funciona para ambos lados; no por que Guillen se haya sentado en un café a pensar que lo mejor sería aprovechar la situación del niño, sino por que en primera instancia debió ser conmovido por la historia. Se que es mera especulación, de cualquier forma siguen existiendo crímenes raciales en todo el mundo.

    ¿No es ser demasiado soberbios al actuar como gente “comprometida”? Claro, todo tiene sus niveles. ¿Acaso uno debiera ser un intelectual para ser un escritor completo? Yo digo que es algo personal.

    PD: ya no se si pueda dejar html acá, entonces dejo este link (así nada más); es un blog de música que trato de armar: http://stopandlisten.net63.net/ ojalá puedas darle un vistazo.

  2. Como siempre en tu caso, tu post es un ejercicio de inteligencia. Gracias.

  3. Hola Alberto,

    (0. Disculpen los lectores de Alberto si no cuando lean esta respuesta no cuentan con el contexto suficiente para entender todos los elementos del discurso. Y disculpen también la longitud. No encontré menos palabras para explicarme.)

    1. Alberto, eres toda una lección de congruencia.

    Eres como la hora nacional: unificas los criterios. Nada más que tú en lugar de hacernos apagar la radio, nos sacas las antenas.

    No conozco a un sólo escritor (blogger, publicado, no publicado, protopublicado. grupúsculo en el que me incluyo) que no guarde un lugar de respeto hacia ti y creo que este post explica muy bien la razón de nuestro bienestar general hacia ti.

    Caray, qué suerte tenemos de tenerte vivito y blogueando.

    2. Por supuesto coincido contigo (aunque en mi carta no parecía del todo) y te agradezco la deferencia al reflexionar sobre algo (cualquier cosa) que yo haya puesto sobre la mesa.

    La verdad es que (again, aunque no parezca) nunca he pensado que hay que ir por el mundo con una bandera militante o pregonando amargamente las últimas noticias como estación de radio en combate. Sí, el tono ‘petardista’ de la carta desorienta, pero eso es una ingenuidad mía. La cuestión más dura y más importante es, como bien apuntas, cultivar el oficio. Es completamente cierto esto que dices:

    Un escritor puede ser una persona comprometida aunque no escriba una palabra sobre la actualidad o la “agenda” política. Lo será si vive, simplemente, contra la corriente de la actualidad, que niega la importancia de la vida de los otros: si se preocupa por su entorno y actúa en consecuencia en la medida de sus fuerzas.

    Supongo que la carta va dirigida a los que no ven que sus fuerzas alcanzan para más; y también para aquellos a quienes la abulia y/o el miedo a pisar callos (más propiamente dicho, el miedo a verse relegados del circuito de publicación) no les permite mostrar su compromiso. Yo qué sé, tal vez son muy comprometidos, pero lo callan en público.

    Quizás no sea sólo culpa de ellos, sino de la sistemática persecución a todo aquello que huela a crítica en este país.

    Antes, los escritores estaban cuidando ‘la papa’ y con la papa uno no se mete, ni modo. Si como dices, el régimen panista desconfía de ellos o los desprecia ¿cuál es la excusa ahora para ser acríticos? No tenemos nada que perder, eso quizás sea nuestra mejor carta…y no la estamos usando.

    3. A toro pasado y después de tantas mentadas de madre –y tantas respuestas inteligentes, hay que decirlo- que recibí por la dichosa carta, creo que debo aceptar que mi forma de decir las cosas no fue del todo clara y herí susceptibilidades de forma innecesaria.

    No es algo que me haga muy feliz. (Aunque no parezca), no me gusta enemistarme con las personas. Lo que trato de hacer es enemistarme con las viejas prácticas que no acaban de separarnos de las generaciones previas de escritores que, como dices, el PRI mantuvo y cortejó.

    No le aventaría jitomates a un actor en escena porque el jitomate le cae a la persona y no a la terrible línea que acaba de pronunciar. Trababa (aunque siga sin parecer) de jitomatear el subtexto de lo ocurrido en aquella mesa de un encuentro, que por lo demás parece haber sido productivo.

    4. Asumo las consecuencias y los frutos de todo lo que escribí. La idea (believe it or not) era buscar un diálogo con mis amigos y con esos que no creen que son mis amigos. Vaya que lo encontré. El diálogo seguirá. Queda el balance en mi cabeza: no hay que hacerse chiquito ante un par de mentadas si de ahí también surgen buenas ideas, como este post tuyo. Cambiaré entonces el tono y encontraré más interlocutores.

    5. Nomás pa rematar: aaaah qué lindo se siente darle por fin buen término a este asunto. Toda mi gratitud por permitírmelo, Alberto.
    ‘chas gracias. Un abrazo.

    Hablemos. Dialoguemos más sobre el tema. Igual estamos ante un iceberg.

  4. Qué chingón que del diálogo que se armó, y de este post de Alberto, pueda Ira sintetizar su posición, que yo, como alguien que la conoce antes, detrás, fuera, dentro y después de la mentada carta, ya intuía: “Un escritor puede ser una persona comprometida aunque no escriba una palabra sobre la actualidad o la “agenda” política. Lo será si vive, simplemente, contra la corriente de la actualidad, que niega la importancia de la vida de los otros: si se preocupa por su entorno y actúa en consecuencia en la medida de sus fuerzas.” Eso mero.

    Quizá no venga al caso o sólo distraiga la conversación, pero si me lo permiten quisiera compartir con ustedes estas palabras de Ken Saro-Wiwa, en una entrevista televisiva antes que lo apresaran y ejecutaran (la referencia es Another Sky: Voices of conscience from around the world, editado en el 2007 por el PEN Internacional):

    In this country [England] writers write to entertain, they raise question of individual existence… but for a Nigerian writer in my position you can’t go into that. Literature has to be combative. You cannot have art for art’s sake. This art must do something to transform the lives of a community, of a nation. And for that reason, literature has a different purpose altogether in that sort of society…

    What is of interest to me is that my art should be able to alter the lives of a large number of people, of a whole community, of the entire country, so that my literature has to be entirely different…

    The stories that I tell must have a different sort of purpose from the artist in the Western world… and art, in that instance, becomes so meaningful both to the artist and to the consumers of that art, because you do not just depend on them to read your books, you even have to live a life that they can emulate.

    La pregunta es, como mexicanos, como ciudadanos de un país en el que pasan las cosas que pasan en México, ¿qué literatura se hace, se hizo, se hará? ¿Podemos darnos el lujo de pensar que somos como aquellos escritores “del Western world”?

    Nomás un poco de food for thought.

    Saludos afectuosos nuevamente.

  5. Ay cabrón, qué cosas tan chingonas dices. Me sentí orgulloso de tomar el tipo de decisiones que trato de tomar todos los días y que son difíciles, de decirle “no” a gente que sólo busca seguir modas y se regodea en la mediocridad. En el diseño las cosas no son muy diferentes. Un abrazo.

  6. Bueno Alberto, desde que me prometiste la nota estuve esperando leerte. Creo que mencionar similitudes no tiene ningún sentido, todo esto está en la red y en la red se lee. Creo que el problema con el punto de Ira sigue obligando a una pregunta escencial ¿qué razón hay para ser crítico? y la falta de respuesta a su pregunta y a ésta nos deja justo en donde empezamos, el escritor no es distinto del carnícero o la secretaría y mejor aún, no tiene porque serlo.

  7. Hola a todos y muchas gracias por sus comentarios a esta nota.

    Fernando, justamente intento decir que lo de ser “intelectual” sólo puede ser aledaño, nunca obligatorio… En otras noticias, ya me asomé al otro blog y lo enlazaré en cuanto vuelva a tener lista de enlaces.

    Ira, Ernesto, les estoy muy agradecido por su amabilidad. (Y habrá que considerar la cuestión de Ken Saro-Wiwa, en efecto, entre otras posibilidades de continuar esta conversación.)

    Abraham: un abrazo de vuelta.

    Manuel: no entendí bien lo de las similitudes. Pero justamente otra idea que intenté dejar aquí es que tampoco creo en el “papel divino” del escritor, quien es en el fondo practicante de un oficio: su entronización como intelectual, si llega, será siempre ajena a su hacer de escritor, a lo poco o mucho que consiga hacer enfrentándose con el mero lenguaje como un alfarero se enfrenta con el barro.
          Releo tu nota sobre la polémica iniciada por Ira y (además de este acuerdo que parecemos tener) no encuentro esta pregunta tuya: “¿qué razón hay para ser crítico?” De todos modos respondo: si estamos hablando de ser críticos con lo que nos rodea, con lo que sucede, podemos serlo sin dedicarnos a la literatura, sin tener el menor interés por la literatura, y por otra parte haríamos bien en serlo, sin importar a lo que nos dediquemos, si tenemos un mínimo interés en la supervivencia de la especie. ¿Que no nos importa la especie? Las culturas abúlicas se extinguen también, y la extinción no es un proceso agradable.
          Los elogios de la impotencia que ahora están tan de moda me dejan frío porque son signos de pereza, de sumisión y sobre todo de hipocresía: nuestros apocalípticos más notorios son siempre de clase media para arriba –porque los demás están demasiado ocupados en sobrevivir– y a mí, por lo menos, sus quejas no me conmueven. ¿Están aburridos, no se les ocurre nada interesante, los aplasta la idea de que ya se hizo todo? Por favor. ¿De verdad se han enfrentado a la nada absoluta de la muerte, a la locura, a la inhumanidad (o la humanidad) del mal? No, por supuesto que no: un día no tienen nada que hacer y les da por declarar su tedio como si la estrechez de su propia conciencia fuera la del mundo. O bien quieren remar con la corriente, como muchos intelectuales de la nueva generación, y se las dan de originales y de transgresores diciendo lo mismo que todos pero en tribunas de mayor difusión.

    Saludos para todos y suerte.

  8. “No conozco a un sólo escritor (blogger, publicado, no publicado, protopublicado. grupúsculo en el que me incluyo) que no guarde un lugar de respeto hacia ti y creo que este post explica muy bien la razón de nuestro bienestar general hacia ti”

    Pobre Ira, creo que no conoce muchos escritores, porque hasta donde sé, muchos de ellos, mejores, reconocidos, publicados e inteligentes se refieren a Chimal como un pobre pendejo, no creo que eso sea parte del respeto. La verdad a mi no me parece mal escritor o buen escritor, me parece que Alberto existe y punto. No creo que un becario, se haya enfrentado a la locura y la muerte y la deshumanización, a ver si Albertito publica esto, ojalá.

  9. Estoy de acuerdo Alberto, con lo de la pregunta me refería a la que hacía Ira “Antes, los escritores estaban cuidando ‘la papa’ y con la papa uno no se mete, ni modo. Si como dices, el régimen panista desconfía de ellos o los desprecia ¿cuál es la excusa ahora para ser acríticos? No tenemos nada que perder, eso quizás sea nuestra mejor carta…y no la estamos usando.” y planteaba la mía. Creo que para ser crítico o acrítico existen más o menos el mismo número de razones y prefiero pensar que la “razón de ser” no debería tener mucha importancia dentro del debate, al menos de este. Ahora está de moda hacer una “declaración de principios”, para la apatía, para el activismo, para la sexualidad, para la literatura… Creo que hay demasiadas declaraciones para tan pocas ideas. Por cierto, no sé si viste la nota de René (Teoría del Caos) sobre esta respuesta tuya. Saludos.

  10. Javier:

    Me parece algo muy chistoso que descalifiques una idea con tintes de falacia:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Argumentum_ex_populo

    con otra idea que cae en un error de lógica similar:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Argumento_de_autoridad

    En fin. Qué cosas, ¿no?

  11. Por ahí dicen: “no alimentes a los trolls.” Pero me revienta que haya gente así. Es una muestra dolorosa, patética, del subdesarrollo (o debo decir de la descomposición) social de una nación. El tal Javier (noten su posteo anónimo) es exactamente la razón por la que muchos se alejan de espacios así, porque no hay la madurez ni la decencia para participar como gente normal.

    Me deprime muchísimo.

  12. Gracias a este episodio, he reflexionado sobre mí. Quizá me he contradicho pero es porque estoy lejos de una conclusión. Apenas dialogo con lo desconocido. Lo que me ha dejado es que hasta el blogger es un ciudadano, y no hay nada como escribir lo que piensas. (Aunque, seamos francos, el auditorio es pequeño, somos nosotros mismos quienes nos leemos)
    Así entonces, yo creo que escribir ya es una acto frente a lo establecido. Estoy de acuerdo en que el escritor es un ciudadano. La diferencia es que tienen el acceso, escaso, es cierto, a los micrófonos. Aunque no tengan una postura ideológica definida, creo que deben estar concientes de que se les escucha. En este sentido, es válido decir: no sé, estoy igual de confundido que cualquier ciudadano. Pero no decir que esas cosas no le atañen.
    La obra es otro tema. Por su puesto que su compromiso debe ser con el oficio, al igual que el carnicero y el arquitecto. Al final del día, la creación, hasta la más intorspectiva y alejada de los planos sociales, habla por sí sola, refleja algo. Es decir, hasta en la forma de tomar el vaso podríamos reconocer el conformismo de la clase media o el hartazgo de una minoría. Pero ese ya no es trabajo del escritor.
    El escritor es, pues, aunque no se quiera, una especie de historiador informal.

  13. Gracias a todos nuevamente.

    Manuel, tampoco creo que las declaraciones de principios sean suficientes para nada, pero en este caso pensé que hacía falta. Aun si no se cree que el compromiso es en sí mismo moralmente encomiable (yo no lo creo: depende, los ejemplos abundan), no está de más notar lo que se piensa, en especial si se recuerda que no implica sólo el derecho de decirlo sino la obligación de defenderlo (y de revisarlo, en caso necesario, y de cambiar de opinión si los argumentos propios resultan incapaces de sostenerse, y de evitar dogmatismos y golpes de pecho, etcétera). Ya leí la nota de René y me parece excelente, muy lúcida, y buenísima la referencia a Gombrowicz. En cuanto a la conclusión, la reproduzco:

    “Esto no quiere decir que un escritor no vaya a tener convicciones políticas además de estéticas, pero quizá quiera decir que la condición de escritor, si es que tal cosa existe, implique mirar incluso las convicciones propias desde ese pensamiento libre y desinteresado del que suele salir la literatura.”

    Hay que recordarlo, pienso: libre y desinteresado.

    R. H. G., muchas gracias por acudir a las fuentes (y yo también anoto).

    Entiendo, Ernesto (y comparto), pero mira: no todo es igual, empezando por tus propios comentarios y continuando con los de otros.

    Andrei, tienes razón. También habrá que recordarlo. Es que existimos en un entorno determinado incluso cuando no queremos hablar (o escribir) de él. Y si tenemos suerte, ejerceremos la libertad de la literatura desde ese punto preciso (o no tan preciso) que cada uno de nosotros habita.

    Javier (?), te agradezco lo de que existo. Personas con más cariño por mí no han llegado a decir tanto. 😛

  14. ¡Qué maravilla! ¿quién podría atreverse a decir que sabe las cosas por las que ha pasado Alberto? El prestigio no te otorga LA verdad, y ciertamente, el ser publicado o reconocido, tampoco. En el negocio editorial mexicano he visto muchísima gente publicada y pocos tienen lucidez e inteligencia, la mayoría se quedan en la mera pretención.

  15. PARTE UNO (disculpen que solo sea una parte pero estoy en el trabajo y no cuento con mucho tiempo para participar).

    Hace unas semanas intente escribir acerca de este debate.No me dí cuenta que la página “Las Historias” del maestro Chimal estaba en reparación.Asi que pienso hacer mi comentario sin ninguna pretensión y sin intención de faltarle el respeto a nadie.

    En realidad- y aunque no lo queramos reconocer- Tenemos más responsabilidad de la que nos gustaria asumir como ciudadanos.Es una responsabilidad grave, en muchos casos chocante, pero sobretodo peligrosa:La autoridad lo sabe e intenta por todos los medios evitar que sus ciudadanos esten mucho tiempo pensando en su gobierno.

    Si se sabe buscar, uno no tarda mucho tiempo en encontrar libros y articulos que hacen muy buenas criticas acerca de las artimañas de los que ostentan el poder para que tu tengas tu mente en otro lado.Para ser sincero, si no tuvieramos algunas de esas “distracciones”, no estariamos muy alejados de la realidad que viven los paises en guerra civil.Pido disculpas por el malviajado tono que esta tomando esto, pero en realidad es mucho peor: El Estado (o quien verdaderamente nos gobierne) es consciente de la dificultad de aplicar la censura a una población cada ves mas numerosa y con un porcentaje de “malagradecidos” que se han puesto a ahorrar para comprar una computadora con acceso a internet.

    Por este motivo, y ya que no es suficiente el esfuerzo por analfabetizar a los jovenes, (en todo sentido, no solo el gramatico), el Estado utiliza una cantidad importante de recursos en una estructura de desinformaciòn,en un aparato de cultura de miedo, en la generacìón de pluralidad artificial-entiendase partidos politicos-para que la gente piense que existe libertad real, y que cualquiera puede retar el aparato de la autoridad;Pero lo que no sabemos es que los famosos “grandes temas de la agenda nacional” ya estan más que negociados al momento en que se presentan ante la opinion pública,lo demás es un teatro que sirve- como ya dije- no solo para controlar, sino para dividir a la ciudadania , a partir de la generación de facciones de humo. (Desde la estúpida guerra de calcomanias, spots de t.v. y por supuesto los supuestos mensajes “personales” que se dan en la red, pero que hace el gobierno.)

    Y nos metemos en esas dinamicas en la red, y si se dan cuenta, no pasa mucho tiempo en que la discución virtual se degenere en comentarios de corte racista.

    Disculpenme si abro un paréntesis: No me doy golpes de pecho. Yo no soy un santo. En la Universidad la pila del salón se iba sobre el compañero Oaxaqueño. “Oaxaco”-le decíamos, pero talves me gustaria pensar que esta idiotez era en un tono “entre cuates”, a mi me daba lo mismo que me dijera chilango.

    -¿Sabes lo que es un chilango? me pregunta.

    -No se y me vale madre.

    -Significa pez de agua puerca.

    -bueno seguramente es menos malo que ser “Oaxaco”, ya ves, a nadie le importa que los esten matando (por lo de la APPO), es más, los matan y la gente dice:”se lo buscaron por pendejos”.

    En realidad siempre he sido muy cruel en mis comentarios cuando estoy cargando pila, lo que verdaderamente espanta es que mucha gente VERDADERAMENTE , estaba diciendo eso, no lo hacia de broma.

    Cierro este parentesis.

    Vaya, dificilmente podriamos entrar en un debate como sociedad, sin que tarde o temprano aparezcan los complejos que venimos arrastrando desde hace mucho y que al gobierno le interesa que sigan vigentes porque se aprovecha del debilitamiento que como sociedad nos genera.Entonces no solo basta con tener acceso a la comunicación, sino que además debemos aprender a discriminar la información manipulada de la información objetiva:empresa que para nuestra mala suerte es casi imposible, ya que sin darnos cuenta, fungimos como “repetidoras” de la propaganda oficial. Nosotros generamos el exito de sus desinformaciones. (¿Ya te sabes la nueva pendejada que hizo o dijo Fox, por ejemplo).

    Hablaba hace rato de analfabetizar a los jovenes, entiendo que mi termino es mas bien confuso, me refiero a que la escuela es un organismo “institucionalizado” que jamas va a plantear cosas distintas a lo que el gobierno permita. Si -como sabemos- el gobierno quiere gente manipulable e ignorante, he ahi que las escuelas actuen en consecuencia.Asi como en mi generación (donde aprendi de mi libro gratuito de la SEP que Benito Juarez era un pastorcito y que se perdió en un islote para despues regresar convertido en el Presidente de Mexico).Ademas dejemos de fingir, en las instituciones educativas en general pero especialmente en las públicas cualquiera puede aprobar sin ni siquiera estudiar. Es el lugar donde nos dicen que tenmos que ir para “ser alguien” en la vida, pero que en realidad poco o nada se enseña de ella. Si alguien con cierta opinion decide hablar de lo mas que estan las escuelas, no se sorpenda que la izquierda(los sindicatos de maestros) y la derecha(el gobierno) le den con todo.

    Pido disculpas por que como ven no soy muy ordenado en mi exposición, lo que quiero resaltar es que hay principalmente una actividad que es valiosa ya que por su naturaleza dificilmente puede ser intervenida por el Estado y esa es el Arte. Cierto, el estado se asegura de que las actividades artisticas no sean realmente financiadas e inculcadas como importantes. Pero me refiero a que la manifestación de la obra artistica difilmente se puede “desconfigurar en interpretaciones convenientes”. Tambien queda claro que los artistas, sobretodo los buenos, son los seres que menos quieren llevar el papel de “lideres de opinion” y menos en cuanto a lo que tiene que ver con los Grandes temas de la agenda…; hay que decir que cuando se deciden a externar su opinion de algún tema asi, casi siempre emiten una prediccion que a la postre suele ser cierta.

    Quiero hablar en una segunda parte acerca de las “consecuencias”, siempre hay consecuencias, no nos hagamos.

  16. Consecuencias (Segunda Parte).

    El resultado de la educación corrupta que recibimos no es otra cosa, que la Licenciatura en Discriminación y Doctorado en egoismo. Yo soy un egoista por que he decidido mandar el mundo a la chingada e intentar ser al menos un hijo adoptivo de la literatura porque mis capacidades no dan para más. Y parte de ese egoismo se ha generado a través de toda la cultura de miedo en la que vivieron nuestros padres y que se refleja en nosotros: ¿de que vas a vivir? ¿que nunca te vas a casar?, La cultura de consumo: ¿A poco no tienes sky? ¿Tienes bluetooth? Los prejuicios religiosos, morales, de todo tipo pues: Esta chica que vino la otra vez a la casa, esta muy chachilla, parece gata, ¿no crees?; ¡No te vayas a meter en un problema…. hay que darle por su lado al jefe¡;¿como vas a estar yendo a eso?, eso es para maricones;en fin una gran lista llena de mierda.

    Una parte adopta esta posicion no porque de plano sean unos completos pendejos,al contrario, adoptan sas posturas porque saben perfectamente que llevar una vida, ya no digamos contraria,sino “alejada” de los lineamientos “oficiales” de como se debe vivir o que se debe pensar, trae consecuencias.

    Tendre que referenciar algunos ejemplo que he padecido en mi vida personal.

    1.-Cuando intentamos hacer un consejo estudiantil en la Universidad, eramos mayoria. La brillante solución de la rectoria fue sacarnos con policias, y expulsar alumnos. Muchos de los que lograron quedarse inscritos no tuvieron mucho inconveniente en”ponerme el dedo” ante la presión de sus padres y los directores de carrera. (asunto que desde entonces no he resuelto, no perdi mucho….. estaba estudiando Derecho).

    2.-En el trabajo estamos sindicalizados, el sindicato es charro, he externado mi incorfomidad j(unto con no pocos)resultado somos los orgullosos receptores de los más infamantes e insultantes insultos a traves de anonimos que circulan por la empresa.

    Lo peor de esto en que en ambos casos, las causas por las que luchamos estuvieron basadas en justo reclamos fundamentados en ley. No es suficiente tener la razón, tambien hay que tener la fuerza para hacer que la razón se imponga.Se requiere de una madre que desconocemos totalmente y se llama “Unión”.Por otro lado debo de reconocer mi estupidez, (ya que perdido muchas oportunidades en la vida producto de mi romanticismo, y sin embargo eso me enorgullece),mi miedo a la vida(o acaso soy el unico que piensa que debo de estar en algún foldercito en gobernación) y todos mis vicios ,son en parte, producto de la frustación de que no puedo cambiar la mierda de pais que hemos heredado.

    Hablemos de los escritores que tienen becas.

    En realidad es estar en una coyuntura cabrona: Que supone la continuación -se podria decir profesionalmente- de su vocación artistica y recibir recursos de un gobierno, que no solo no le importan sus ciudadanos,sino que censura, tortura y hasta desaparece gente como el gober precioso.

    No nos equivoquemos, esto no es un juicio sumario,yo ya quisiera tener ese privilegio.Si lo piensan bien, es mejor saber que cuando menos una lana es destinada para los creadores, y no para seguir engordando la cartera de los corruptos.

    Además, ¿realmente nos importa un carajo ser ricos?

  17. De la respuesta que des,conoceras de que lado estas.

  18. Disculpen por favor el pleonasmo de insultantes insultos, debe de decir “ridiculizantes insultos”, ja.

  19. Jorge Iván, muchas gracias por tu comentario. De verdad.

    Pensando en la última pregunta, creo que parece muy complicada pero no lo es. La mayor parte de nosotros estamos en la burguesía, la clase media, y somos educados para aspirar al ascenso social y a la riqueza; es verdad. Pero yo, por lo menos, no dejo de pensar que el centro de la existencia no puede estar en esas aspiraciones. En caso contrario, no estaría escribiendo ni conversando sobre literatura… Las becas (pensando en lo que decía el troll un poco más arriba) no duran siempre.

    Muchos saludos y suerte.

  20. (Un ejemplo de compromiso).

  21. Qué bárbaro, Ernesto. Excelente texto. Muchas gracias por compartirnos el enlace.

  22. De nada, Alberto. Leo a Said hoy:

    You should always assume that officials representing a position, administrators, people who have authority and power over others, et cetera, are all involved in keeping their places and their authority intact. It is therefore the role of the intellectual, at least as I see it, to keep challenging them, to name names and cite facts.

    -Edward Said, en entrevista con Jacqueline Rose, “Returning to Ourselves,” en Power, Politics and Culture (Bloomsbury, 2004, 420-421).

    Un abrazo.

  23. Leyendo a Barthes para unas ondas en las que ando metido, quisiera citarlo por no poder expresar mejor la idea como él lo hizo (estoy tratando de mejorar dicha forma de expresar mejor mis ideas, lo juro) en cuanto a esto del compromiso… antes, quiero decir que todo esto de levantar el dedo flamígero y señalar a uno u a otro se me hace pose y qué pinche güeva andar en esas, mejor pónganse a escribir, pero como siempre, no falta quién señale y quién sea señalado. Va:

    “Escribir no consiste en establecer una relación fácil con un término medio de todos los lectores posibles; consiste en establecer una relación difícil con nuestro propio lenguaje: un escritor tiene más obligaciones con una palabra que es su verdad que con el crítico de La Nation française o de Le Monde.”

    Barthes, Roland. Crítica y verdad. Siglo XXI editores. Argentina, 1972. Págs. 34-35

    Saludos a todos, pónganse a escribir, chingao…

  24. Gracias por la cita, Ernesto. Es ese mismo papel “noble”, digamos, o esa función ideal del intelectual…, pero tal vez parte del problema en la discusión en la que estamos atorados desde hace décadas sobre esta faceta del asunto es que sí, muchos intelectuales no hacen esto (en México casi ninguno hace esto), y en cambio se alinean con los poderes fácticos, se convierten en sus personeros o sus portavoces. Pero ¿no tendríamos que asumir la responsabilidad de exigirles lo que queremos de ellos, lo que se supone que deben ofrecernos?

    Yo al menos ando en eso, David, y justamente ahorita. 😉

    Saludos y hasta pronto.

  25. Hola, Alberto. Muy interesante la charla 🙂

    Me parece que el compromiso social de un escritor está en la entrega y enteresa con que asume su oficio; en el grado con que respeta y potencializa la singularidad de su voz literaria. En buena medida, el arte es la posibilidad de representar lo universal por medio de lo singular: hablar de una galaxia por medio de un átomo. Escritor que venda su singularidad en aras del mínimo común denominador del mercado de lectores, estará consiguiendo lo contrario: no trascender en el alma de ningún lector. Sólo hablará de obviedades.

    Del compromiso de un escritor con su arte, emanará su trascendencia social. La congruencia, franqueza, actitud, temple literario, búsqueda imaginativa y afán de estudio y ahondamiento en su oficio, serán inspiración para lectores, amigos y sociedad en general. Su rechazo a vender sus ideales literarios será su lucha franca con la abulia y la estulticia.

    Aún más: si el escritor llegara a tener una franca filiación por un partido político y/o una ideología, estará antecedido y apuntalado por su compromiso literario o demeritado por la carencia del mismo, muy independientemente de si es poeta o narrador de fantasías tremebundas o de personajes y momentos históricos.

    Escritor sin compromiso en su singularidad creativa, es político sin compromiso. Aunque se afane en disertar sesudamente en diarios, revistas y cafés sobre el devenir del mundo, sus palabras siempre estarán huecas.

  26. Hola a todos. Hay un texto interesante acerca de este tema en el blog de Adriana Díaz Enciso, les comparto el enlace:

    http://diazenciso.files.wordpress.com/2006/12/x-encuentro-int-de-escritores1.doc

    Ahora, me parece que el arte nos aporta una visión única acerca de la humanidad, sus derroteros y alrededores, en lo cual veo un aporte invaluable independientemente de las acciones del artista en otros ámbitos, como el político.

    Saludos.

  27. Edgar, estoy de acuerdo.

    Manuel, el texto de A. D. E. me parece conmovedor (además de lúcido y cierto) porque habla de una tenacidad que hace falta.

    Saludos a todos…

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